Como me lo contaron

Las cosas a veces no son como se pintan. Una conocida me contó algo contrariada que lo de viajar a donde sea, eso que anunciaron las grandes agencias como una “libertad” alcanzada  por los cubanos en el siglo XXI, es puro cuento.

Ella sacó su pasaporte como una liebrecilla cuando se dijo que a partir del 14 de enero de este año podía preparar maletas y volar para conocer Mc Donalds, condominios, trenes subterráneos…y de paso visitar amigos de la infancia.

Pero rápido se rompieron esos sueños, cuando, cita de por medio, le negaron una visa. Ella no tenía un montón de las cosas que pedían para obtener el permiso, en particular una abultada libreta de banco.

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A propósito de la euforia de los viajecitos

Por Justo Cruz (tomado de Cambios en Cuba)

Desde hace décadas los gobierno de turno de los EEUU en concubinato con los Gobiernos de algunos países de la Unión Europea, sus medios pagados y sus marionetas no se cansan de repetir que el Gobierno de La Habana le prohíbe a sus ciudadanos viajar libremente al exterior.

Lo han repetido tantas veces que muchos hemos llegado a creernos el cuento. Solo así podemos explicarnos la euforia con la que han reaccionado esos propios medios después que el Estado Cubano dio la noticia sobre las reformas en las leyes migratorias.

Las reacciones y especulaciones han sido tan aparatosas que en muchas ocasiones sobrepasan el límite de lo absurdo.

La mayoría de los europeos están tan desinformados acerca de la realidad en Cuba, que desconocen por ejemplo, que en Cuba la inmensa mayoría de sus ciudadanos tienen la posibilidad de viajar.

La condición fundamental para viajar al exterior ha sido siempre disponer de una Carta de Invitación y la solicitud de un permiso de salida, la llamada Tarjeta Blanca.

La mayoría del pueblo de Cuba saluda la decisión de su gobierno de que a partir de enero del 2013 éstas regulaciones serán abolidas. Sigue leyendo

Mal tiempo en Yutong

(Justo hablaba sobre este tema con una amiga que me invitó a montar un ómnibus Yutong)

Todavía son muchas las brechas que  distancian las categorías calidad/  precio, relación acompañada de una  larga lista de infidelidades que acarician  el más tácito irrespeto.  

Los ejemplos abundan; están ahí  al alcance de una cotidianidad que  clama porque también la eficiencia  llegue al ámbito de las prestaciones  de servicios, sobre todo en aquellos a  los que un día se les fijó un precio y no  se volvió a observar si responden a las  expectativas antaño creadas.  

Eso sucede con la transportación  interprovincial mediante los ómnibus  marca Yutong. Cuando en cualesquiera  de las oficinas comerciales se  adquiere un pasaje, ahí mismo queda  echada una insegura suerte. ¿Llegará  en hora? ¿Estará roto el asiento? ¿Me  tocará en la parte final o delante del  baño?   Sigue leyendo