El comentario de Ravsberg

La falta de libertades políticas debería tener tanta cobertura mediática en Arabia Saudita como en Irán, mientras que los prisioneros sin juicio que EE.UU. mantiene en Guantánamo merecen la misma atención que los presos de conciencia cubanos.

Mi comentario fue como una chispa en un barril de pólvora, un colega de un gran medio madrileño, me interrumpió para expresar delante de todos que para él “es más importante la vida de un cubano que la de 100 negros”.

(Un ejemplo de cuando se trata de Cuba todo suele ser diferente. Un interesante comentario de Fernando Ravsberg que les propongo en Kimbombo)

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Última réplica (final del cuento)

Perfecto Silvio, creo que esta Última réplica es la mejor decisión (en la humilde apreciación del Kimbombo, que ha dado seguimiento a toda esta polémica digital)
Montaner:

Veo que te estás esforzando, pero yo no puedo pasarme la vida en esto, que para ti es como ir a tu oficina y para mí significa ausentarme de mi trabajo. Me despido con la misma propuesta que ya hice: abandona la guerra fría, ponte a luchar contra el bloqueo, hazle bien a la niñez de esta tierra en que tú fuiste niño. Si eres capaz de dignificarte ante la infancia, todos venceremos un poquito.

Cordialmente,

Silvio Rodríguez.

Tercera respuesta. Punto final

p/d…No olviden quién es Carlos Alberto Montaner

¿Uno vale más que 7000?

Siete mil presos palestinos están en huelga de hambre en cárceles israelíes, pero ellos no son noticia. En Cuba un recluso común decidió un ayuno voluntario con el que persistió hasta la muerte por   demandar servicio de Internet, teléfono y televisor en su celda (esa eran las “mejoras” carcelarias que pedía) y el hecho enseguida dio la vuelta al mundo. Más aún: llovieron condenas contra Cuba. De la categoría de preso por 14 delitos comunes, Orlando Zapata Tamayo pasó a “mártir” de la “disidencia” interna.

Ahora  Guillermo Fariñas busca también el “martirologio” y dice haber aceptado un “reto” del presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro, el pasado 4 de abril, cuando explicó en la clausura del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas los hilos de la actual campaña mediática contra la nación antillana y alertó de que las no deseadas consecuencias de un desenlace fatal en el caso de Fariñas serían sólo una responsabilidad de él y de quienes le están alentando.

No puedo olvidar lo que leí  hace poco y puse en uno de mis post sobre la conversación de la contrarrevolucionaria Marta Beatriz Roque con la “señora” Iriondo, allá en Miami. Decía la Roque, a propósito de una huelga de hambre anterior, que si Fariñas lo que quería era morirse “pues que se muera” y apostillaba que iban a armar con eso tremendo show. ¡Qué desprecio a la vida expresaron esas palabras!

Es una pena que el implicado no asimile que para eso es para lo único que lo desean los que insisten en aplaudir el suicidio al que se encamina: pretenden justificar un espectáculo y distribuir un poco de afiches con su nombre en contra de Cuba. No es el hombre lo que importa. “Que se muera”, ya lo dijo la Roque en su momento y es lo que podría estar pasando ahora.

Hoy el “disidente” Darsi Ferrer —en prisión sujeto a juicio— depuso la huelga de hambre que mantenía desde hace tres semanas. Franklin Pelegrino también se a aconsejó y abandonó similar postura.

Ah, los presos palestinos, además de demandar a Israel por la mejoría de sus condiciones detrás de las rejas, instan a Tel Aviv, entre otras peticiones, a que cese de humillar a sus familiares en puestos de control y puertas de acceso a las prisiones.

¿Selectivas las grandes corporaciones mediáticas?, por supuesto, se trata de quién hable sobre derechos humanos.