Cuba continuará mostrando su verdad

Una nueva escalada de agresiones del gobierno de Estados Unidos se gesta contra Cuba a partir de una  campaña de prensa que pone énfasis en un supuesto  clima de violencia y represión dentro de nuestro país.

El momento no es casual, se escoge un escenario particularmente convulso en Europa y el mundo árabe, en especial por el desarrollo de los acontecimientos en Libia y Siria.

La actual cruzada generada desde la Florida pretende crear una matriz de opinión en los medios internacionales para proyectar la imagen distorsionada de un supuesto aumento de la represión policial en la isla, para lo cual se sirven, como siempre, de sus históricos asalariados, tal y como quedó demostrado en la denuncia las Razones de Cuba.

Las presuntas mujeres “reprimidas” son las autotituladas Damas de Blanco, cuyo aval al servicio de los intereses de una potencia extranjera es conocido, al igual que las sumas de dinero que reciben de grupos terroristas que sufragan sus planes provocadores.

Estas mercenarias del imperio, a quienes se quieren presentar como “pacíficas” y “maltratadas”, entran en el esquema de la estrategia de la Casa Blanca que busca un pretexto de condena  a Cuba ante los organismos internacionales.

Al carecer ya de motivos y además, al salir del país la casi totalidad de las integrantes de este grupúsculo, han recurrido ahora a comprar el apoyo de ciudadanas con conductas antisociales, quienes al final a lo que aspiran es a un aval que les permita obtener un visado para emigrar. Sigue leyendo

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Siempre habrá un Emilio

 

Foto/Ismael Francisco

Foto/Ismael Francisco

«Un saludo a la audiencia de Radio República. Desde La Habana les habla Carlos Serpa Maceira, director de la Unión de Periodistas Libres de Cuba…».

 

La sorpresa ha sido grande: Carlos Serpa Maceira, el «periodista independiente» que más reportes tuvo para los medios anticubanos en el 2009 es, sencillamente, Emilio, agente de la Seguridad del Estado.

Su identidad decidió develarse por los órganos del Ministerio del Interior como una prueba irrefutable de la labor de los grupúsculos de la contrarrevolución en el país, desnudando así a sus principales mentores y al enfermizo propósito de las sucesivas administraciones de Estados Unidos de derrocar a la Revolución Cubana. Para tales fines, dirigen, financian, apoyan, amparan y promueven una «disidencia» sin legitimidad en la Isla. Sigue leyendo