Shock emocional

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La felicidad de Adriana y Gerardo nos contagia a todos. Ya casi llega Gema.

La felicidad de Adriana y Gerardo nos contagia a todos. Ya casi llega Gema.

Apenas he tenido tiempo de salir de una especie de estado de shock emocional que me ha embargado desde el 17 de diciembre. No fue el día de San Lázaro ni de las peregrinaciones.  O mejor, fue el día de San Lázaro y de las peregrinaciones, pero a partir de ahora el 17 es más que eso para los cubanos. El 17 de diciembre marcará por siempre el día del regreso definitivo de los Cinco y el inicio de una nueva página en la historia de Cuba, escrita a fuerza de la resistencia de mi pueblo. Estados Unidos admite que no dieron resultado más de 50 años de una política torcida y comienza el principio de un camino que debe llevar a la normalización de las relaciones entre el país del norte y este archipiélago del Caribe. Aún lo principal que es el bloqueo no está resuelto. El 17 diciembre es el día, decididamente.Y lo escribo hoy, cuando ya tenemos encima el 2015.

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Algo grande viene ahí

Es un lugar verde como una esmeralda. Siempre húmedo. De suelo fértil y llano, rodeado de montañas. Similar al Láncara natal de Don Ángel, allá en Galicia. En ese inmenso verde, pidió el viejo tronco de la familia que le dieran descanso a sus restos, en la misma tierra de Birán, su segunda patria después de España. Es también un remanso de paz donde se alza el legado de Don Ángel, quien a juicio de no pocos fue un adelantado. Llegó a la Isla con 23 años y muchos sueños. Asoció el arrojo a su juventud de entonces. Se enamoró y echó fuertes raíces al lado de su Lina.

Las casas montadas sobre pilotes a la usanza gallega, con sus techos rojos para evitar la corrosión, contrastan con el amarillo y el azul predominante en las fachadas; el cine, el correo, el pequeño hotelito, el aljibe para que no faltara el agua, las caballerizas y el verde… siempre el verde delinean el paisaje. “Todo lo pensó muy bien Don Ángel”, narra despacio, con pasión y vehemencia Antonio López; siente el temor de olvidar algún detalle de tanta historia acumulada, mientras da volteretas a la memoria y busca entre las principales anécdotas para regalarlas a familiares de cinco hombres que por ser fieles a su patria y defensores de la esperanza, soportan el injusto secuestro en cárceles de Estados Unidos.

Por eso le brota de los labios a Antonio aquella narración sobre Doña Lina: esperaba su tercer hijo cuando, a los siete meses de embarazo cayó de su caballo. Con esa determinación que le caracterizaba, ella quiso montar el animal. “Nadie pudo persuadirla de lo contrario, pero la caída no le ocasionó el aborto. Se sabe que las campesinas de la zona le preguntaban por su estado de salud y Lina, acariciándose el vientre respondía: ‘parece que algo grande viene ahí’”.

El 13 de agosto de 1926 se produjo el esperado alumbramiento. “Deseaba conocer Doña Lina el estado del bebé y curiosa pidió a la comadrona que le dijera cómo estaba su hijo, temerosa de que algo le hubiese ocurrido debido a la caída que ella con su intrepidez había ocasionado. Le preguntó cuánto pesaba el recién nacido y para su sorpresa respondió la partera: “¡doce libras!”, seguidamente le explicó que el varón estaba muy bien, sano y salvo. Lina exclamó: “¡ah, entonces este es el Caballo!”. Sigue leyendo

Cambios en Cuba: palo porque bogas, palo porque no bogas

Supongo, es más: estoy segura, que en ningún otro lugar de este mundo la palabra “cambio” intentan aplicarla con tanta saña los que desde afuera utilizan lupas para analizar lo que sucede en Cuba.

Para todo nos exigen “cambios”, pero el fundamental, el que está en la raíz de ese “llamado” es que el que implicaría torcer el camino hacia un carril para nosotros cerrado: el capitalismo.

En esta Isla sí estamos cambiando, pero lo que se haga, ya lo planteó la dirección del país, no será el resultado de falta de responsabilidad, improvisaciones o precipitaciones que luego conduzcan a errores lamentables.

Una y otra vez esta idea la he expuesto a no pocos visitantes a este blog, algunos abanderados de las convocatorias al cambio es Comunista hasta la muerte. Lo tomo a él como ejemplo porque escribió un comentario el 26 de julio, cuando publiqué el post sobre el acto central por la efeméride del Moncada en Santa Clara, donde sustentaba que en el discurso del primer vicepresidente cubano, José Ramón Machado Ventura, no había “nada nuevo”. Sigue leyendo