¿Y quién es Yoani?

La pregunta después de todo me divierte: ¿Y quién es Yoani?, me dijeron a boca de jarro, hasta con ingenuidad, dos amigos de mi infancia venidos de provincia y ahora residentes en La Habana, que hace mucho no veía.

Los encontré casualmente. La reconocí a ella, con el pelo encanecido, pero con el mismo rostro de niña polilla (por su inclinación a la lectura) que dejé de ver hace como 20 años.

Estaba absorta en la parada de un P en una céntrica calzada capitalina. Yo pasé frente a ella y la reconocí. Le di botella en mi ladrillo rojo y fuimos a parar a su casa, donde él, o sea, su esposo, la aguardaba.

Conversamos tanto como si el mundo se fuera a terminar luego de aquel casual encuentro. Él es pintor, ama el barroco. Pasa su tiempo entre las paredes de un estudio del que salen obras con una sensibilidad incuestionable.

Mis amigos y yo nos reímos, recordamos, hablamos hasta de lo humano y lo divino.

No faltaron las anécdotas de nuestro Camagüey resistido al paso de los siglos; de los programas de la tele; la tranquilidad del barrio del Cerro para el que se mudaron; los jugadores de voli que no están en la liga; la implementación de los acuerdos del reciente congreso del Partido; del cuentapropismo; las telenovelas; el exquisito jugo de mango con una pizca de sal; el hueco en la capa de ozono; el cambio climático y la polémica en torno a Pedro Pablo Oliva.

En este último punto tanto ellos como yo teníamos una idea conformada, en cambio mis amigos me expresaron una duda: “mencionan lo de una carta a Yoani. ¿Y quién es Yoani?

Entonces comprendí que de muy poco le vale a los padres de ese engendro declararla una de las cien personalidades más influyentes del mundo, cuando aquí, y ahora, los cubanos de adentro, los que cogen el P, hablan del voli, el jugo de mango, el cambio climático, el congreso del Partido…ni siquiera la conocen.

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4 comentarios en “¿Y quién es Yoani?

  1. La duda razonable debes buscarla en la vía de la desinformación que genera el gobierno hacia sus ciudadanos, en la imposibilidad de acceder a aquello que se considera negativo para los objetivos de la “revolución” o simplemente contrario a la posición oficial. Más que comprender la poca valía de un individuo en el medio en que se desarrolla, debías estar muy triste por reconocer las limitaciones de tus conciudadanos en sus libertades individuales como el acceso libre a toda la información. Tu punto de vista es muy sesgado, pero qué le vamos a pedir al olmo.

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