El salvoconducto

Es una pena, lo confieso,  que la muerte de un ser humano sea manipulada y utilizada como moneda de cambio.

Me refiero a todo lo que vino después del deceso del preso común Orlando Zapata Tamayo —sancionado por varios delitos comunes—, el 23 de febrero de 2010.

Su obstinación lo llevó al punto de no retorno, quizás al dejarse llevar por esos que alientan la necesidad de un mártir cueste lo que cueste.

Así, del día a la mañana Zapata pasó de preso común a “disidente político” y su familia de Banes, en la oriental provincia de Holguín salió del anonimato para saltar al escenario de los supuestos defensores de los derechos humanos.

Difícil será conocer el intríngulis familiar de los Zapata Tamayo, para ellos hay un antes y después, luego del desenlace trágico.

De las calumnias y campañas desatadas contra Cuba. Fue una avalancha de acusaciones y mentiras contra la isla antillana.

Los médicos hicieron hasta lo imposible por su vida, pero, ¿su familia intentó sacarlo del abismo?

Presumo que ni el mismo Zapata llegó a deslindar el límite exacto del peligro de esos ochenta y tantos días de ayuno voluntario. Y eso le costó la vida.

Este jueves 13 familiares de Zapata Tamayo, incluida su madre Reina Luisa— abandonaron Cuba rumbo a Miami. Fue su muerte el mejor salvoconducto.

Dice el libelo miamense que una organización humanitaria los enseñará a todos a hablar inglés y  buscar empleo. Pienso entonces en  Zapata Tamayo, el prisionero por delitos comunes…y en Reina Luisa, si hasta hoy robaba titulares de agencias trasnochadas por el cambio en Cuba, vamos a ver mañana.

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2 comentarios en “El salvoconducto

  1. Kimbombo dijo:
    Así, del día a la mañana Zapata pasó de preso común ……

    ————————————-

    Muy de acuerdo.

    Bajo la revolucion es muy “comun” que los disidentes terminen presos. Y que los disidentes que “comunmente” son encarcelados por sus ideas politicas terminen siendo heroes.

    Muchos Saludos.

    • Mira, lo que sé es que el fallecido no sabía ni en qué se estaba metiendo, si él realmente hubiese aquilatado la magnitud de su decisión de no comer, alentada por quienes no voy a volver a mencionar, tal vez hoy estuviese vivo, cumpliendo su sanción por delitos comunes (unos cuantos por cierto). ¿Es a ese al héroe que te refieres, no?

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