La crónica de Aurelio

(Ya tengo amigos que me envían por correo electrónico  trabajos que encuentran interesantes para que los publique en este blog, uno de ellos es este, escrito por Aurelio Pedroso)

Una laptop cae de un quinto piso de altura y su dueño vuelve a ponerla en marcha… ahora, reconstruida con cartón tabla es una verdadera caricatura de madera. Estética aparte, el equipo vuelve a funcionar cuando en cualquier país del mundo estaba destinado a un colector de basura.

El mismo hombre sirvió el bufet de su hija quinceañera durante la tradicional ceremonia en envoltorios destinados a guarecer los registradores de electricidad. Tardó casi un año en la paciente labor de recolección y poco tiempo en desinfectarlos para acomodarles un par de mini croquetas, la clásica e insustituible ensalada fría y un trozo de “cake”.

Que me disculpen los nacidos en otras tierras, que conste que no quiero pecar de chovinista, pero la imaginería del cubano no tiene límites. Por tal razón y otras que no vienen al caso, en no pocos lugares del planeta han logrado abrirse paso y salir adelante.

Quien quiera politizar el asunto está en todo su derecho. En mi opinión, este “activo” no tiene nada que ver con estos últimos 50 años, aunque sí ha obligado a redoblar ese don hasta en el más mínimo episodio de subsistencia o empeño en lograr algo en la vida.

Vivimos hoy tiempos verdaderamente difíciles cuando no angustiosos. Aún así, abierto está el resquicio para nuevos horizontes. Más de medio millón de gentes en edad laboral a la calle y otro millón en espera de la misma suerte han fungido como esa alarma roja que precisa de rápida solución.

Solución con dos vertientes ojalá armoniosas, complementarias: la del Estado en intentar componer un desorden que pronto podría devenir en caos total y generalizado, y la personal, la de familia, que prima por razones de subsistencia.

El socorrido problema de alimentación bien pudiera tener luz verde si se sueltan las amarras para menos control por parte del Estado y más autonomía a sus productores.

De números y cifras nunca me he confiado. Vivir para ver, como decía aquel santo. Si ahora mismo usted circunda la ciudad capital verá tierra cultivada por particulares o cooperativistas a diestra y siniestra.

Es más, en el populoso municipio de Arroyo Naranjo, me encontré con un moreno que en una esquina estaba sentado a la par de dos cestas con tomates de ensalada. “A cinco pesos la libra”, me dijo. Pregunté cómo pesaba y del bolsillo extrajo una pesa de tirabuzón, artilugio artesanal, pero efectivo, exacto en su tarea. ¿Y la policía? “A veces hasta me compran”, respondió.

Si en otros lugares de la ciudad, los agentes del orden contribuyen al desorden al privar un anciano de vender un tubo de crema dental o un “pégalo todo”, yo aún no lo he visto hoy por hoy y tal parece que esa práctica policial de hostigar injustificadamente a los ancianos ha sido suprimida de las tareas diarias.

Algo más lejos del corazón de La Habana, digamos en Punta Brava, comarca que también pertenece a la ciudad, usted ve muy organizados y productivos criaderos de aves de corral, sólo que se lamentan por la ausencia del suministro de pienso, cercas, jaulas y otros complementos necesarios para que funcionen esas pequeñas empresas privadas.

Hablaba con un experto veterinario –también empresario– que me aseguró que todas esas mini granjas podrían darle jaque mate al monopolio estatal encargado de producir huevos. El llamado cartón, que contiene 30 huevos, se vende en la actualidad a un precio que oscila entre los 50 y 60 pesos cubanos o unos tres dólares aproximadamente. Esto, porque al final de las cuentas, los privados son más eficientes que las granjas estatales.

El gran temor de algunos en la isla y las premoniciones bien tergiversadas que otros tantos vociferan por ahí, es que en cuando produzcan y obtengan ganancias, volverán a recibir un dramático guillotinazo.

Y es que no faltan personajes en las más altas instancias del gobierno cubano que cuando abordan el tema advierten que este proceso puesto en marcha de la iniciativa privada “no está concebido para que nadie pueda enriquecerse”.

Menuda sentencia porque no se requiere de estudios económicos para entender que a más producción y eficiencia, obtendremos más riqueza. Y si el país comienza a tener ricos, pues bienvenidos sean y que paguen sus impuestos como Dios manda.

Y aquí los dejo, respetables lectores. En el exterior de nuestras oficinas en La Habana, alguien vocea pastelitos de guayaba y queso a peso cubano, como botón de muestra de que estamos ante un proceso sencilla y llanamente irreversible.

De lo contrario, a pedir el último en la fila o cola para lanzarnos al precipicio, que bien alto es por cierto.

Fue publicado en  Progreso Semanal

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Un comentario en “La crónica de Aurelio

  1. Aprovecho la ocasion para saludar a esa mujer, compañera, hermana y amiga les hago llegar mi deseo de que tenga larga vida, con mucha salud y siempre al lado de los mejores intereses.

    Es momento en que juntos desde nuestros paises sigamos impulsando la causa por la liberacion de los 5, a ti ser humano que junto a un puñado de Mujeres y Hombres impulsan esta justa lucha, con fe de que volveran.

    Saludos a los miembros/as del comite.
    Desde Republica Dominicana
    Jose Ysmael Roman

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