La tragedia del despido y la ternura del subempleo

(Este artículo del crítico y periodista Rufo Caballero, me lo envió un buen amigo por correo electrónico como propuesta para Kimbomboqueresbala. El tema es de ahora mismo)

No hay política sin coyuntura, sin movilidad de la circunstancia, pero tampoco hay política sin luz larga, sin la capacidad de ver más allá de la bodega. En las últimas semanas, he leído varios textos de enfoque trágico sobre los “despidos” (palabra que suena a terror social, de ese que no encuentra consuelo ni en el chicuelo de Chaplin) y la tendencia a la reducción de plantillas en el ámbito laboral cubano. Algunos viven la tragedia como necesidad histórica (haga lo que haga Cuba, eso está mal: Cuba es la nube negra; ergo, palo porque boga y palo porque no boga); otros, emiten sus juicios de buena fe, preocupados por el abandono de que será objeto el cubano sin-techo; ahora sin techo laboral.

Durante muchos años, algunos intelectuales hemos insistido en que tiene que existir la manera de conciliar Revolución y economía, emancipación e instrumentalidad, soberanía y sociedad civil, socialismo y movimiento del soporte material de la vida social. Para los que están en los extremos, resulta fácil: hacen parte de la línea dura, según la cual la menor apertura significa una brecha por donde se iría todo, todo cambio carenaría en la glasnost tropical, en una perestroika más caótica aún en tierras de la maraca y el cocotero (para estos, está bien pagar el precio del inmovilismo y que la gente no respire); o pasan de cualquier opción que se aviste en el horizonte cubano, si esta es encauzada por la Revolución.

Entre unos y otros, existe una franja intermedia, de gente interesada en hacer ver que Revolución quiere decir que la gente viva, que la gente respire, que el salario valga, que el dinero contribuya a robustecer valores espirituales, que calidad de emociones significa calidad de vida, y que el sacrificio no es una finalidad sino un medio. Gente interesada en recordar cómo ha sido la debacle económica la que ha determinado que se resienta todo un mundo de valores caros a esta sociedad. ¿Cómo le explicamos a los jóvenes que se venden de lunes a viernes, alrededor de los hoteles, para el fin de semana poder llevar a la novia a una discoteca, que nada hay más importante en la vida que ser un hombre íntegro, honesto, capaz de poner la cabeza en la almohada y dormir plácidamente? Esos jóvenes, que no son ni todos ni ninguno, pero que están ahí, pudieran replicar que “basta de muela, puro”. También: “pudo ser fácil, en los años ochenta, crecer como hombres íntegros y honestos. Pudo ser fácil, cuando los problemas materiales elementales estaban resueltos, cuando el dinero cubano era el único y valía, y la gente, con su sueldo, podía comprar cakes de nata, zapatos de calidad y discos de Madonna”.

Para esos que no tenemos respuestas muchas veces ante la voz de los jóvenes más desafiantes, resulta imperiosa la renovación económica de la sociedad cubana. No se puede seguir hablando de valores sin obviar la economía; ya ha sido suficiente error la pretensión de que un país se sostiene y se alimenta de ideales, de utopías, de consignas; porque, a la postre, sin sostén económico, se quiebran los ideales, las consignas, las utopías. Habría que ver la actual circunstancia de los “despidos” con otra perspectiva, que sobrevuele los anecdotarios lacrimógenos, y se percate de que, a no tan largo plazo, esta puede ser la posibilidad de la entrada de la pequeña propiedad en Cuba, que llegará a dinamizar la vida social. Parece que hemos aprendido que si se pretende controlar la industria pesada y la fiambre, al final se van de las manos la industria pesada y la fiambre. El exceso de control y de centralización condujo a un estado famélico de lo social, a un flagelo que nos detuvo demasiado tiempo. Si el Estado no puede resolver los problemas de transporte, como, durante décadas, se ha evidenciado que no puede, el botero no puede constituir un problema nacional. ¿Que ese botero se echa, al final de la noche, en el bolsillo, bastante más que cuanto gana un “trabajador normal”? ¿Y? En cualquier caso, ese botero timoneó su dinero, dobló el lomo durante doce horas, para llevarse a casa un poco de más dinero para pagar la gasolina o hacer la vida menos difícil. No le puso a nadie una pistola en la frente para que subiera a su almendrón; más bien, la gente se la puso al botero, para que los tirara hasta la Víbora… ¿Qué riesgo hay en eso? ¿Que instancia mayor peligra con eso? ¿No aceptamos por fin que el igualitarismo nos hizo daño, nos enfermó de idealidad y nos separó de la vida?

La pequeña propiedad, la pequeña empresa, la posibilidad del negocio privado, sería la ocasión de probar que la soberanía puede establecerse sobre la base del movimiento social y no de la verticalidad asfixiante. No es fácil, para nada; pero peor es que la olla siga cogiendo presión, y presión, a punto de implosionar. Una violenta implosión sería peor que una terrible explosión. Hay que crear válvulas de escape, válvulas de salida, alternativas urgentes. Así como se las ingeniaba Fidel para trocar las crisis políticas (el Mariel como paradigma) en coyunturas para la removilización del consenso, es este un momento para probar que la Revolución es mucho más que la clonación patrimonial de los valores históricos, o que un par de palabras que intentan preservar cuanto se ha conseguido hasta aquí. Con los años, la palabra revolución se ha hecho sinónimo de preservación, y ha extraviado su natural capacidad de crecimiento, de desarrollo, de virarse al revés en cada ocasión que sea preciso. Una palabra de asentimiento ha sustituido a un proceso de cambio.

La actividad económica y social por cuenta propia sería, además, el batacazo final al dañino paternalismo socialista del subempleo. Tememos, dramáticamente, a los despidos, y reclamamos, en el fondo, la clonación de la engañosa política del subempleo. El sujeto se sienta todos los días en su oficina, de ocho a cinco, o, ya hoy, tal vez de nueve a cuatro, hace nada, o muy poco, y al final de mes, tendrá en el bolsillo trescientos pesos, con lo cual puede vivir un día de los próximos treinta. Cuando vaya al agromercado, y compre un poco de viandas, dos libras de carne de puerco, y algo de frutas, a bolina el sueldo de todo un mes. El resto del próximo periodo, 29 días, con sus noches, el sujeto tiene que inventar, tiene que janéarsela durísimo, para llevar la comida a su casa, para resolver el transporte. Tiene que inventar 29 días al mes para poder sobrevivir. Fue así que el mercado negro se convirtió en “el mercado”, los márgenes se hicieron centro, y la venta de pacotilla se convirtió en un oficio de supervivencia: los cubanos nos quitamos el dinero los unos a los otros, y así nos entretenemos hasta el año que viene. La vida es lo que está pasando mientras nos contentamos con vender un pitusa y una lavadora vieja, porque así podremos comer la semana entrante. La política del remiendo, de la salida desesperada, de la conformidad con la falta de expectativa económica y social nos ha abotargado durante demasiado tiempo. Nos ha detenido.

El subempleo fue haciendo que este país se volviera definitivamente holgazán, que muy poca gente trabajara de verdad, porque, total, pa’ qué voy a doblar el lomo, si con lo que me pagan a fin de mes, no voy a resolver nada. Ahora mismo Cuba es un país de la suspensión, donde la gente se inventa toda clase de excusas para no trabajar. Si en la panadería la señora que despacha no te atiende, y reclamas, prepárate a escuchar que ella tiene una situación muy difícil, dos niños chiquitos, y cuando lleguen las seis de la tarde, tiene que ir a fajarse con un P-no-sé-cuanto, para luego tener que inventar la comida. Si vas a una óptica, no puedes pasar porque están barnizando las maderas. Si te acercas a una notaría, el horario de almuerzo es de once a dos, y además, falta la tinta para enjugar los cuños. Si la maestra trató mal a tu hijo, y le reclamas, ella se lleva las manos a la cabeza y te dice: “pero mulato, ¿tú no sabes to’ lo que yo he pasa’o? Yo me di candela en el 2000, luego fui trabajadora social, y ahora soy maestra emergente, que lo mismo enseño Química que Historia de Cuba?, ¿qué más se le puede pedir a la vida? ¡Tu niño –tu niño no, tu monstrico- es un malcria’o y bien! ¿Cómo e’?”. No puede haber rigor, no puede haber ética, si no existe una solvencia mínima; si la gente no siente que trabaja por placer, como por una recompensa final menos frágil, y que al llegar a la casa no tendrá que ponerse a generar actos de prestidigitación para resolver la comida. Cuando llega la noche, cuando llega la mañana, el sujeto es pura obstinación: ¿cómo pudiera atendernos bien en la panadería?

¿Qué reclamamos cuando exigimos que ese “trabajador normal” sea recolocado en su “puesto de trabajo”? Estamos pidiendo el regreso de la inercia, el desorden económico, el país de la abulia que llegó hasta aquí. Para los humanos, todo tiempo pasado fue mejor. Nos vemos primorosos, sentados en la oficina, de ocho a cinco, o de nueve a cuatro, mirándonos las narices, haciendo cuentos de Pepito, o esos de un cubano, un ruso y un norteamericano, hasta que podamos salir a luchar un camello. ¿Por qué tiene que seguir siendo esa nuestra vida? Nuestra vida gris, que come ideales y merienda hamburguesas de rectitud ideológica. Y conste que lo escribe alguien que ha sido feliz, que ha vivido la vida que ha querido, y que ha podido o sabido encontrar razones importantes para evitar que la vida se vuelva un calvario. Pero que no tiene los ojos vendados.

Claro que será difícil. No hay capital. ¿A partir de qué se van a poder montar los pequeños negocios? Otra vez hay que inventar: pero más vale inventar unos meses, y generar la solvencia mínima, para que en los próximos años, ese negocio abra el camino económico, y la gente pueda respirar. Más vale inventar la posibilidad de invertir que confinarse a la inercia del no-pasa-nada, del inmovilismo, de la falta de expectativas de vida. Unos meses atrás, como parte de un debate, una exponente de las ciencias sociales decía, compungida, que le preocupaba que ciertos documentales críticos pudieran suscitar motines. A lo que respondí: ¿y el inmovilismo, la presión de la olla, no puede suscitar motines? ¿Cómo evitar que se nos venga encima la acumulación de impotencia y de frustración que tantos años de no-economía han ido depositando en la gente? Abriendo puertas; abriendo caminos. No hay de otra. Revolución no es mutilación; Revolución es cambio y sacudimiento. Ahora el reto consiste en que la apertura inevitable no renuncie a conquistas sociales importantes; pero, a fuerza de apostar a ese sostenimiento, hasta esas conquistas se han vuelto vulnerables, sin un soporte material que las facilite mínimamente. Durante años hemos clamado porque la letra oficial, la cartilla legal, abra espacios a la iniciativa privada, en el sentido de que un puesto de fritas no tumba un gobierno. Lo hemos logrado, lo estamos consiguiendo: el camino se aclara, se hace menos áspero, y entonces sobreviene la farsa de siempre cara al cubano. La tragedia. Despido es una palabra demasiado dura, una acción que nada tiene que ver con el socialismo. Invocamos el paternalismo socialista como el modo de regresar a ese momento en que éramos resguardados por la nebulosa del país, que nos acariciaba con el ventilador de la oficina y nos hacía inventar 29 días. Ahora, tendremos que inventar 29 meses, para invertir (no hay cubano sin invento), pero, se supone que, a la postre, llegará el oxígeno. ¿Qué preferimos: recrearnos en el melodrama del desempleo con tal de retomar el subempleo complaciente, o entender que se acabó el abuso, que al fin la gente va a tener que trabajar, que doblar el lomo, para salir adelante, y que se va a terminar el país del mango bajito? El temor a la empresa privada y los pequeños negocios es el temor al trabajo de verdad, a que se acabe el teatro, el simulacro, la burrocracia (he escrito burrocracia y no burocracia). Quedaremos expuestos a nuestra suerte, es cierto. Cada cubano tiene que labrarse el camino en la medida justa de su empeño, está claro. Y hasta hoy, ¿cuál ha sido nuestra suerte económica? Ahora, que tenemos la letra para desbrozar el camino; ahora, las lamentaciones. Es curioso que quienes llevamos muchos años doblando el lomo, cada quien en lo suyo, abracemos la posibilidad de la cuenta propia como una apertura natural. Para nosotros, no entraña peligro alguno, sino eso: una posibilidad. No creemos que sea panacea de nada, estado de albricias súbito y confortante. No. Pero constituye al menos una posibilidad para la sociedad cubana.

Dejémonos de tragedia, cubanos, que tragedia era vivir dormitando en la oficina, oyendo a Luis Miguel, y contándole al colega los últimos sucesos del barrio. Ahora nos damos cuenta de que la vida era lo que estaba pasando mientras el chisme y el brete nos consumían. Si perdimos la juventud con los boleros de Luis Miguel, o la retransmisión de las telenovelas, vueltas a ver en los televisores Panda, es esta la hora de suponer que mañana puede ser un día provechoso. Más que todo, productivo. Hay que ponerse pilas, hay que echar a andar los motores, hay que movilizar la imaginación, que el Estado no estará más para amparar a quien, enternecido, olvida que mientras entona o desentona Luis Miguel, afuera aguarda una cola de cuarenta personas. Preciso es romper la dependencia edípica al Estado. Si el Estado se cansó, más cansados debemos estar nosotros, y más deberíamos aprovechar la circunstancia de la opción de inventar para vivir y no para sobrevivir. Claro, hay un problema, un solo y enorme problema: hay que trabajar. ¿Cómo hacemos, en Cuba, para que trabajar vuelva a ser una virtud, un bien público y privado, y no un complejo de “trabajadores normales” que se sienten pillos cuando consiguen burlar al jefe? El susto de este minuto no es el susto ante el desempleo; es el susto ante el imperativo del trabajo, cuando vagar nos ha encantado. Al niño le han quitado la mochila, la merienda, la jabita de aseo y le han dicho: vamos, echa a andar. Primero aparece la incertidumbre, la protesta, el desconcierto. Después, se supone que, con el trabajo, la oportunidad de despegar.

 

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29 comentarios en “La tragedia del despido y la ternura del subempleo

  1. Interesante el articulo.

    Me parece un paso de avance importante que se permita el trabajo por cuenta propia.

    Pero el sistema de impuestos que ha propuesto el gobierno me parece imposible de cumplir. Pone a los nuevos empresarios en un callejon sin salida. O trabajan como burros para que el gobierno se quede con una gran parte o recurren a la trampa y al engaño para poder disfrutar un poco mas su trabajo.

    No importa si te emplean, te desemplean o te dejan trabajar por tu cuenta. Al final los dueños de la revolucion te joden igual.

    Muchos Saludos.

      • Como es el sistema de impuestos??
        Lo ultimo que vi fue la lista de profesiones que se permiten por cuenta propia (en el granma), pero no recuerdo que porcentage “clavan” de impuesto 😦

        Aqui en Canada hay un monton de impuestos (federal, provincial, de venta, municipal, etc, etc, etc). Ninguno es mas del 33% pero si uno adiciona todos, te quitan buena tajada del salario (mas del 50% si te descuidas).

        Me imagino que en Cuba el sistema esta disenyado para que un particular no se lleve a casa mucho mas que un empleado estatal y por eso el porcentage de impuestos debe ser bien alto. La mayoria de los particulares cobran precios altos (por la alta demanda de sus servicios, no porque sean HPs) asi que para bajarlos de esa “nube” y emparejarlos con los empleados publicos …
        Si eso es justo o no, lo dejo para que otros lo determinen.

  2. Comparto la opinion de Rufo Caballero practicamente al 100%. Muy elocuente. Deberia ser estudio OBLIGATORIO para los burocratas que estan a cargo de tramitar los permisos para los nuevos “emprendedores” particulares.
    Ojala el Granma y el noticiero les dediquen algun espacio a la evolucion de este sector de la economia ahora que es legal. (… un eterno optimista)

  3. Kimbomobo:

    Si no entendi mal, lo maximo que puede reclamar un negocio privado como gastos es el 40% de sus entradas brutas. O sea, de cada mil pesos de entradas lo maximo que se puede deducir como gastos son 400 pesos.

    En Australia estadisticamente entre el 60% y el 90% de las entradas de los negocios pequeños son gastos. O sea, de cada mil dolares de entradas entre 600 y 900 son gastos.

    La razon de esto es la competencia. El margin de ganacias es bajo porque hay decenas de negocios compitiendo por prestar los mismos servicios en un area. Entre mas competencia, mas bajos son los precios, mejores son los servicios, pero menos ganan los que lo prestan. Logicamente quienes se benefician son los consumidores.

    El sistema de impuestos cubano le impone a los nuevos negocios un nivel de ganancias mayor a lo esperado en otras partes del mundo. ¿Sera porque de esas ganancias tienen que pagar el 50% de impuestos?.

    ¿Que pasara con los negocios que tengan mas del 40% de gastos?. ¿Tendran que cerrar?. O tendran que pagar impuestos de sus perdidas para seguir operando.

    Muchos Saludos.

  4. Viendo este asunto de los impuestos desde otra prespectiva.

    Es imposible creer que el valor real del trabajo de un obrero cubano sea equivalente a unos 20 dolares al mes.

    Si el valor real es de 40 dolares al mes eso implica que paga el 50% en impuestos escondidos.

    Si el valor real es de 200 dolares pagan el 90% de su salario en impuestos escondidos.

    El trabajador actual debe pagar impuestos altisimos. Pero no se le explican.

    Cambiar a un sistema donde lo maximo que se pague sea el 50% de impuestos y donde se sepa exactamente que cantidad se paga me parece un paso de avance muy positivo.

    Muchos Saludos.

    • Por fin comparto alguna opinion con el “Revolucionario”. En Cuba se habla de subsidios de productos alimenticios, transporte, etc., que se deberian eliminar. Pero lo que no se reconoce es que la mano de obra tambien esta subsidiada (subpagada, si existe esa palabra).
      El sistema de impuesto del que el “Revolucionario” habla es el que rige en la immensa mayoria de los paises del mundo. Donde se ve con mayor transparencia cuanto dinero “gana” el estado y luego para que lo usa. Es verdad que no es necesario para construir un socialismo utopico, pero en un socialismo real no esta de mas que la gente sepa el valor real del dinero, el cual dicho sistema de impuesto ayudaria a ensenyar.
      En Cuba hay muchos secretos de estado, pues no se le puede ensenyar al enemigo la realidad absoluta (dicho por Fidel). Por ende no creo que la transparencia de las financias nacionales sean una prioridad para el gobierno.

  5. Socialista:

    Uno de los graves defectos del capitalismo es que la gente se acostumbra a vivir de su sueldo y de su trabajo. Cuando lo pierden el efecto es desvastador.

    Ningun obrero cubano, ningun profesional, puede vivir de su trabajo. El trabajar, y el vivir del trabajo es un mal capitalista que la revolucion ha erradicado. Nuestros obreros viven de las remesas que manda la gusanera, del contrabando y las actividades ilegales.

    Al perder su trabajo nuestros obreros solo pierden un poco de recreacion. El impacto no es el mismo que en el capitalismo.

    Pero la prensa extranjera, en su campaña mediatica contra Cuba, no toma en cuenta esta diferencia.

    Muchos Saludos.

    • “Comunista”,
      No se que quiere decir para ti la expresion “puede vivir”. A caso mueren los obreros o profesionales cubanos por la ineficiencia de la economia y/o el sistema en general?

      Querras decir, puede tener una vida mas comoda?

      Querras decir, pueden tener suenyos (reales o irreales) de una vida mas comoda que los que lo rodean?

  6. Socialista:

    Me alegro que al final estamos de acuerdo en algo. Ojala que no dure. Si todos estamos de acuerdo el blog se vuelve aburrido.

    Si alguien dice que hay dos personas saludandose en la esquina nadie le da importancia. Si dicen que estan “fajados” todos vienen a mirar. Asi somos los seres humanos.

    Como revolucionario, aun cuando tambien estoy casi 100 por ciento de acuerdo con el articulo de Rufo Caballero, no me queda otra alternativa que hacerle algunas criticas.

    Primeramente el articulo me parece un poco gusanote. No critica al imperialismo, no hace enfasis en el bloqueo, no critica a la prensa extranjera. Es un articulo demasiado sincero, demasiado objetivo como para ser considerado revolucionario.

    Mas grave aun, Rufo Caballero ignora dos principios que son la piedra angular de nuestra ideologia: el ser imaginativos y el ser utopicos.

    Para un revolucionario la realidad carece de importancia. No importa si el salario no alcanza, si no hay comida variada, si no hay transporte. Lo importante es mantener la conviccion de que un dia, no se sabe cuando, lo vamos a tener. Aunque nuestra actitud de ignorar la realidad nos garantiza que ese dia nunca llegue.

    Recuerden que el prestigio de nuestra revolucion esta basado en lo que un dia seremos. No en lo que somos.

    Muchos Saludos.

    • Revolucionario, lo que sigue durando es mi desencanto con tu humor y hasta con tu logica a veces. Espero que si algun dia nos encontramos por la calle me saludes en lugar de entrarme a trompadas solo para hacer el encuentro mas entretenido, relevante y memorable.

      Para alegrarte el dia … estoy en total desacuerdo con tu ultimo planteamiento. El prestigio de la revolucion esta basado en lo que SOMOS. Un pueblo que defiende sus principios cueste lo que cueste. Cuando se logren “inventar” y aplicar mecanismos que hagan funcionar la economia y suba el nivel de vida de la poblacion sin abandonar los principios de igualdad y justicia social sera UN LOGRO MAS de Cuba, no su unico logro.

      • El prestigio de la revolucion????? Que prestigio? Un gobierno que no resuelve los problemas de la gente y una sociedad en descomposicion. Claro, un socialista como usted, que vive en el capitalismo (seguramente para analizar las diferencias entre los dos sistemas) y grita por la revolucion “desde afuera” no puede entender que el sistema esta agotado y que es muy tarde para que arreglos cosmeticos lo revivan.

        Que rico es defender aquel desbarajuste desde lejos, con aguita caliente y sin apagones!!

      • Si Alberto, el prestigio de la revolucion. Nadie puede negar los logros de la educacion en Cuba, incluso como el programa “Yo si puedo” esta siendo utilizado en numerosos paises alrededor del mundo para alfabetizar a la poblacion no solo en espanyol. Asi mismo la revolucion gana prestigio con la loable labor de los medicos cubanos alrededor del mundo. En muchos circulos tambien le dan valor a como Cuba a mantenido su sistema propio en las narices de los yankis. Otra muestra del prestigio de Cuba es como solo dos paises miembros de la ONU votaron en contra de la suspension del bloqueo economico y financiero. El desarrollo de la bio-tecnologia en Cuba tambien le aporta prestigio a la revolucion quieras o no quieras.
        En los circulos en que tu te desenvuelves a lo mejor nada de esto es reconocido y piensas que Cuba seria merecedora de prestigio internacional cuando le pueda garantizar a sus ciudadanos agua caliente y aire acondicionado.
        Los logros en el deporte de alto rendimiento tambien le dan prestigio a Cuba aunque lo veas como una utopia que no deberia ser por no estar respaldado por una economia solida que permita dedicar tantos recursos a una parte de la poblacion que no aporta a la economia.
        No se a que le llamas cambios cosmeticos. Quieres decir que en Cuba sin capitalismo nunca habra bienestar social?

        El atosigamiento e intrometimiento de los yankis no ayuda en nada a mejorar la situacion en Cuba. Al contrario, ayudan a mantener la justificacion de los muchos problemas en Cuba. Los cambios que si han sido solo cosmeticos son en la politica del gobierno de Obama con relacion a Cuba. Hablan de normalizar las relaciones por un lado y por el otro siguen tratando de desestabilizar el sistema por todas las vias imaginables.

        Por ultimo, debe actualizarse un poco con respecto a los apagones. Desde que Chavez manda el petroleo e instalaron los modulos electrogenos los apagones son ya bastante raros. (Esto no creo que le de prestigio alguno a Cuba,
        aunque si mejora considerablemente la calidad de vida del cubano). Lo de la escases de agua si todavia no lo han podido resolver, asi que en esto si le tengo que dar la razon que aqui me tienen mimado con aguita caliente cuando la necesite.
        saludos

      • Intento no entrar en el debate cuando un visitante se dirige a otro, espero los comentarios de uno y otro lado. En este caso sólo entro para decirte Socialista que suscribo esta respuesta al cien.
        saludos

    • Revolucionario intransigente,

      Dos cosas nada mas: si hubieramos sido imaginativos no estariamos en el atolladero en que nos encontramos. Utopicos si, eso si hemos sido, pensando que el futuro mejor que nos prometieron llegaria algun dia. Pobre pueblo, guiado por una revolucion nada imaginativa y que prometio muchas utopias que nunca cumplio.

      • Este comentario si lo comparto al 100%. En Cuba al unico que se le permite ser imaginativo es a Fidel y como ser humano que es no todo lo que se le ocurre es necesariamente util y/o productivo.
        Lo de utopia tambien es bastante cierto. Mucha gente piensa que utopia es algo que nunca se puede materializar. En Cuba se ha puesto el carreton delante del caballo metaforicamente hablando. Es muy loable tener la calidad de deportistas (profesionales), la altisima densidad de medicos en la poblacion, etc, etc, pero sin tener una economia que en realidad sustente esa inversion social no es muy logico, ni sostenible que digamos.
        Se me paran los pelos de punta cada vez que oigo a alguien protestanto que producto del bloqueo no se pueden satisfacer las necesidades alimentarias de la poblacion, cuando si en Cuba hay algo que LOGICAMENTE deberia ser autoabastecido es la “jama” con lo fertiles que son las tierras cubanas.

  7. Pingback: Rufo Caballero: La tragedia del despido y la ternura del subempleo « Yohandry’s Weblog

  8. Socialista:

    De mi parte si un dia nos vemos en la calle te doy la mano y nos tomamos una cerveza juntos. El pensar diferete para mi es un derecho.

    Pero eso no impide que en el blog seamos “enemigos ideologicos”.

    Saludos.

    • “Revolucionario”
      Una cosa es pensar diferente y otra es discutir a toda costa. Creo que con el articulo de Rufo Caballero hay poco que discutir y punto.
      Se que las criticas que le haces son mas bien jocosas pero no creo que en este caso en particular tengamos diferencia ideologica alguna.

  9. Socialista:

    Vivir del trabajo significa recibir un salario que cubra los gastos impresindibles.

    Te invito a que nos expliques como se pueden cubrir esos gastos con un salarios entre 300 a 450 pesos nacionales al mes.

    • “Comunista”, acepto tu definicion de “vivir del trabajo”. Ahora, que son gastos impresindibles? Ese termino es bien relativo y lo que es impresindible en Australia no necesariamente es impresindible en Cuba.

      Para mi impresindible es la comida, el vestido, el calzado, el techo, la educacion, los servicios medicos + medicinas y algo de diversion y despeje para darle gusto a la vida. Con los 300 o 400 pesos que dices, en Cuba no hay nadie pasando hambre, no hay nadie desnudo o descalzo, no hay nadie durmiendo en la calle, no hay nadie sin acceso a la escuela o a asistencia medica. Cuanto se divierte la gente es mas dificil de demostrar, pero para divertirse no es “imprescindible” hospedarse en un hotel o viajar al extranjero (que yo sepa).
      Creo que es mejor que me digas que necesidad imprescindible no se puede satisfacer en Cuba con el salario. El mercado negro no hay porque excluirlo de una de las vias de satisfacer las necesidades. El mercado negro no es mas que lo que en otros paises es el libre mercado regido por las leyes de oferta y demanda.

      • Comparto tu definición de las cosas imprescindibles, ahora creo que te faltó agregar que el punto está en tener cada una de ellas sin actos de magia, sino por derecho inalienable de cada cual….”en Cuba no hay nadie pasando hambre, no hay nadie desnudo o descalzo” no porque lo resuelvan con los 300 o 400 pesos del salario. Como bien dice Rufo Caballero, en mayor o menor medida todo cubano tiene que inventarla para satisfacer ambas necesidades, con el estrés que acarrean, porque esa cantidad de dinero se gasta fácil en una semana de comida decente y equilibrada; hay algunos que casi no pueden ni inventar, y te digo que esos la sufren; hay algunos que muchas veces lo único que tienen en la mesa es un plato de arroz y frijoles y eso cuando ambas cosas era subsidiados por el estado, ahora no sé cómo harán, no morirán de hambre porque el cubano es solidario por naturaleza y se quita lo que tiene para ayudar a los demás. Pero no por los salarios.

        En cuanto a la vestimenta, a nadie le gusta andar hecho una piltrafa en la calle. Este punto aunque sea una cuestión muy subjetiva de cada cual, implicaciones psicológicas por culpa mismo del ser humano, y la sociedad. En este sentido hay más opciones aunque las ofertas casi son meramente para no andar en cueros en la calle (me refiero a las trapichopi) porque para comprar en las tiendas de divisa – las normales, que no boutique- el que no tiene otras entradas de dinero tiene que pasarse mínimo 2 meses reuniendo para comprar algo.

        En el resto tienes razón, y es un logro incuestionable de la Revolución, aunque visitar al médico la mayoría de las veces, si no tienes un amigo en el área, se torne un enigma y una complicación. Pero vale, nadie se muere por falta de atención médica.

        Por otro lado, es cierto que “para divertirse no es “imprescindible” hospedarse en un hotel o viajar al extranjero” pero es duro cuando casi la totalidad de los lugares cuestan de 3 cuc para arriba, eso sin contar con que el consumo es en cuc. El más barato que cuesta es 30 pesos, y si acordamos que 400 pesos no alcanza para comprar comida para el mes,¿en que quedamos?

        saludos

  10. Alberto Ramirez:

    Por tu escrito das la impresion que eres de los que no ven meritos en la revolucion. O de los desencantados que se cansaron de esperar.

    Desde mi punto de vista los revolucioanrios estamos divididos en dos grupos. Un grupo grande que aplaudimos. Y un grupo chiquito que recibe nuestros aplausos.

    Ese grupo chiquito es tambien el que comete los errores. Y el grupo grande somos los que sufrimos las consecuencias.

    Por eso la imaginacion es muy importante. El grupo chiquito vive imaginandose que hacen lo correcto y el resto vivimos imaginandonos que algun dia van a parar de cometer errores.

    En ese balance llevamos 52 años.

    Escritos como el de Rufo Caballero nos hacen confrontar la realidad. Y al hacerlo corremos el peligro de empezar a pensar como tu.

    Un Saludo.

  11. Socialista dijo:

    Revolucionario, lo que sigue durando es mi desencanto con tu humor y hasta con tu logica a veces.

    ——————————————————————————

    Acepto que no encuentres mucha logica en el pensar de un revolucionario. A veces me pasa lo mismo.

    Aunque creo que por fin nuestros dirigentes han logrado el balance perfecto.

    Estamos construyendo un sistema capitalista dentro de nuestro sistema Socialista.

    El Socialismo le garantiza a nuestros dirigentes sus puestos de por vida y el capitalismio le garantiza a nuestro pueblo un mejor nivel de vida.

    ¿Que te parece?.

    • En efecto, Nelya. Rufo se fue tempranamente, tenía 44 años. Yo lo conocí en tiempos de la Universidad, aunque nunca no unió una relación de amistad. Dejó una obra sólida, pues además de todos los artículos suyos en diversos medios tanto impresos como difitales, sus comentarios en espacios televisivos, fue profesor y además escribió 15 libros. Es una pena que la muerte le tocara a las puertas en plena madurez profesional y creativa. La última vez que lo vi fue hace como seis meses, yo estaba dos o tres personas destrás de él en una gestión que hacía en el Banco. Luego, cuando me ingresaron en noviembre-diciembre en el Ameijeiras supe que él estaba internado por esos días en la sala de Gastro.

  12. Para mi la pérdida del prestigioso intelectual cubano Rufo Caballero, es terrible!, fuimos amigos y coincidimos juntos con trabajos en la FNCL y la EICTV…su artículo “La tragedia del despido y la ternura del subempleo”, lo considero auténtico, como era él, que lo dice y expresa convencido, no por criticar a más, sino para reflexionar y poner a pensar a todos, lo justo en su momento!..digno cubano!.., sé que este artículo suyo, se recordará una y otra vez, porque llegó en el momento preciso y necesario…hasta siempre querido amigo Rufo Caballero.

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