Algo grande viene ahí

Es un lugar verde como una esmeralda. Siempre húmedo. De suelo fértil y llano, rodeado de montañas. Similar al Láncara natal de Don Ángel, allá en Galicia. En ese inmenso verde, pidió el viejo tronco de la familia que le dieran descanso a sus restos, en la misma tierra de Birán, su segunda patria después de España. Es también un remanso de paz donde se alza el legado de Don Ángel, quien a juicio de no pocos fue un adelantado. Llegó a la Isla con 23 años y muchos sueños. Asoció el arrojo a su juventud de entonces. Se enamoró y echó fuertes raíces al lado de su Lina.

Las casas montadas sobre pilotes a la usanza gallega, con sus techos rojos para evitar la corrosión, contrastan con el amarillo y el azul predominante en las fachadas; el cine, el correo, el pequeño hotelito, el aljibe para que no faltara el agua, las caballerizas y el verde… siempre el verde delinean el paisaje. “Todo lo pensó muy bien Don Ángel”, narra despacio, con pasión y vehemencia Antonio López; siente el temor de olvidar algún detalle de tanta historia acumulada, mientras da volteretas a la memoria y busca entre las principales anécdotas para regalarlas a familiares de cinco hombres que por ser fieles a su patria y defensores de la esperanza, soportan el injusto secuestro en cárceles de Estados Unidos.

Por eso le brota de los labios a Antonio aquella narración sobre Doña Lina: esperaba su tercer hijo cuando, a los siete meses de embarazo cayó de su caballo. Con esa determinación que le caracterizaba, ella quiso montar el animal. “Nadie pudo persuadirla de lo contrario, pero la caída no le ocasionó el aborto. Se sabe que las campesinas de la zona le preguntaban por su estado de salud y Lina, acariciándose el vientre respondía: ‘parece que algo grande viene ahí’”.

El 13 de agosto de 1926 se produjo el esperado alumbramiento. “Deseaba conocer Doña Lina el estado del bebé y curiosa pidió a la comadrona que le dijera cómo estaba su hijo, temerosa de que algo le hubiese ocurrido debido a la caída que ella con su intrepidez había ocasionado. Le preguntó cuánto pesaba el recién nacido y para su sorpresa respondió la partera: “¡doce libras!”, seguidamente le explicó que el varón estaba muy bien, sano y salvo. Lina exclamó: “¡ah, entonces este es el Caballo!”.

De la mano de Antonio entramos a la Escuela Rural Mixta número 15 y sonamos el tin tin de la campanilla que descansa sobre el primer pupitre de la tercera fila. Recordamos a la mulata Eufrasia, la maestra; los juegos entre hermanos, las travesuras infantiles; el gusto de la prole por compartir en los barracones con los braceros haitianos; ascendimos también las escaleras de la otra casona, la “que le construyeron para que viviera en ella cuando se casara y se graduara como abogado, y defendiera a los pobladores de la zona, pero nunca residió en esa casa”, comenta nuestro guía.

Pasamos al comedor de la vivienda y con gesto espontáneo le ofrece a Mirta, madre de Antonio Guerrero, que se siente en el mismo puesto que ocupara Doña Lina cada día frente a la foto que ella preparara donde aparecen sus cuatro ases: Raúl(As de Corazón), Fidel(As de Espadas), Camilo(As de Oro) y el Che(As del Trébol). “Demasiado honor para mí”, susurró Mirta con voz casi inaudible. Luego la cocina, las habitaciones… los pisos claros dando un ambiente de pulcritud y luminosidad a todo. Ahí está en el tiempo para suerte nuestra el batey fundado por Don Ángel con aquellos 80 000 pesos de crédito. Desvelo de Celia por conservarlo. Primera propiedad expropiada al triunfo de Enero. Es, simplemente, historia viva. Es como una mezquita sagrada para los revolucionarios de este archipiélago. Punto imprescindible para comprender esencias.

Lugar fundacional resumido en el simbolismo que se exhibe en la casa natal a través de una imagen en la que quedaron atrapados una cuna vacía con un brazalete del 26 de Julio dentro, una paloma blanca posada en el marco de una ventana abierta y como complemento del paisaje los colores de un amanecer en Birán.

Pero el verde, siempre el verde, se imponen. Son el elemento mágico de aquel sitio lleno de tantas emociones. Antonio se adelanta: “yo sé que esta naturaleza pródiga conformó la personalidad de Fidel”. Entonces se me antoja pensar en el compromiso de Mirta de volver a Birán cuando regrese su hijo y en el por qué del perenne traje verde en el cuerpo del Guerrero sin descanso. Es el eterno homenaje a su raíz; a la tierra que guarda tantas cosas íntimas…

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2 comentarios en “Algo grande viene ahí

  1. QUERIDO FIDEL:

    NUESTROS PUEBLOS CELEBRAN SU VIDA, SU EJEMPLO, SU ÉTICA, SU

    HEROÍSMO, SU RECUPERACIÓN Y LA ENORME BATALLA QUE ESTÁ LIBRANDO

    POR SALVAR AL MUNDO DE UNA GUERRA NUCLEAR.

    GRACIAS FIDEL POR TANTO AMOR A LA HUMANIDAD

    FELIZ CUMPELAÑOS QUERIDO COMANDANTE!!!! QUE EL PRÓXIMO PODAMOS

    CELEBRARLO CON SUS CINCO QUERIDOS HIJOS EN LA PATRIA.

    Comité Internacional por la Libertad de los Cinco

  2. Para el Comandante de las mil batallas, para nuestro Fidel, Muchas Felicidades, y que su luz nos siga iluminando con esa sabiduría que le dio la vida.
    Con tu crónica experimenté de nuevo toda la sensación vivida durante mi visita a Birán en el 2006, porque son de esas cosas que nunca se olvidan y se atesoran en el alma como algo muy íntimo.

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