Abogán

Revisando entre mis notas encontré a Benito Martínez, “Abogán”, un haitiano avileño —como le gustaba que le dijesen— que tuvo el raro privilegio de vivir en tres siglos: nació en el XIX, vivió en el XX y murió en el XXI, a los 125 años de edad.
Se los presento ahora, aunque ya no está, cuando veo las imágenes de la Haití devastada por el terremoto y se habla del cariño de ese pueblo por el cubano. Entonces pienso en las raíces, en todos los que vinieron a esta Isla grande parta quedarse, entre ellos también mis abuelos…
Crónica en pasado (la escribí en 2004)
Los árboles centenarios amenazan con tocar el cielo, bajo el cual vive Benito Martínez, el haitiano avileño que disfruta una vida de 123 años. A unos metros de su nueva casa se alza el bohío semiderrumbado, de tablas ennegrecidas por el paso del tiempo.
Allí, desde hace casi un siglo, vivió Abogan, sobrenombre por el cual se le conoce. En su interior, a la luz de los mechones, le daba libertad a sus espíritus y comenzaba a hablar con el alma de su madre, que venía de Haití ante su invocación.
Los vecinos más viejos de la comarca, cercana al poblado de Vicente, donde él habita, afirman que cuando ellos eran niños, Benito ya andaba por allí y era una persona mayor, renombrada por su laboriosidad y por conocer los secretos a los gallos de pelea.
Recorrió buena parte de la Isla, trabajando en colonias de cañas. Pero de esos años no quiere hablar. Prefiere guardarlos en la memoria y cualquiera puede adivinar por qué.
Los trabajos en la carretera central son el tema recurrente de sus recuerdos. Dice: “Piedra, mucha piedra”, y comenta que la vía se construyó a fuerza pura, empujando vagonetas cargadas d ese material.
“Ya yo no e´toy pa´mujel”, confiesa con sonrisa pícara. “Pero yo hace fie´ta grande con ahijados y gente que venga pa´cá”.
Acaricia las blancas paredes de su nueva casa, la que le construyeron y donde transcurrirá el tiempo futuro Abogán hasta “cuando se despida de este mundo”.
¿Cuándo nació?
“Yo nací en 1880, pero no recuerda más”.
¿En qué año viajó a Cuba?
“En 1925”.
¿Usted nunca se casó?
“No. Yo tengo amigos y muchas amigas, conocidos, pero nunca me casó”.
¿Cómo era ese Haití que usted dejó y al que no ha vuelto?
“Oh, etaba mala cuando yo me fui. Puerto Príncipe, cómo etará ahora?”
¿Y cómo era la geografía de aquel Haití?
“Yo no me acuerda casi, pero etaban los caminos y la gente, la pobreza…”
Pero usted ¿quisiera volver a Haití?
“Yo sí, yo quiere ir, pa´venir aquí, no pa´quedar”.
¿Para llevarse esa satisfacción?
“Si, yo quiere conocer”.
¿Cuál es su secreto para esta larga vida?
“Comer patata, banana, ñame, maíz, malanga y carne cuando hay. Me gusta la carne puerco. No tengo problema de colesterol. Me duele aquí na´má (y señala su cintura), algunas veces, pero otro cosa no tengo na”.
Ese rostro así, ¿cómo se conserva, casi sin arrugas?
“Ese es mío”.
Si nosotros quisiéramos encontrar una familia suya en Haití…
“No cree que quede”.
¿Usted es religioso?
“Yo soy amigo de Dios, él es mi papá”.

Benito Martínez, Abogán

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